martes, 22 de septiembre de 2009

CAS y la Discapacidad

Hoy nos encontramos nuevamente a las 7.30 horas en la puerta del cole y nos dirigimos al St. Andrew’s Scots (Olivos, Provincia de Bs. As.) en tren. Una experiencia genial para los chicos costarricenses, porque no conocían ni el viaje en colectivo, ni en el tren.
"Al mal tiempo, buena cara", ésta frase es la correcta para la descripción del día: Llegamos al colegio anfitrión con llovizna, al mediodía diluviaba y cuando nos fuimos estaba bastante frío. Pese a ésto, se respiró en toda la jornada un clima cálido, acogedor y con muchas, pero muchas ganas de tratar de superarse, de mejorar el mundo, pero desde el lugar que uno tiene. Estuvimos compartiendo actividades con la ONG AUDELA, que trabaja con discapacitados. Se armaron talleres de "Bingo", "Pintura a Ciegas" y "Juego con pelota y sillas de ruedas". Finalizamos la actividad cantando todos juntos la canción del InterCAS y una canción de Diego Torres con el lenguaje de señas. No sólo fue divertido, sino también profundo, porque nos hizo reflexionar acerca de las diferencias, la discriminación y la tolerancia, como así también sobre valores humanos. Tanto al comenzar, como al finalizar cada taller, los discapacitados conversaban con los chicos sobre la discapacidad y todos los temas que se vinculan con ella.
Después de almorzar, nos dividimos en grupos (que serán los grupos definitivos hasta el sábado). Cada grupo le puso un nombre, que es el que lo va a identificar y todos confeccionaron su propio estandarte. Se está empezando a ver que cada grupo va creciendo y conociéndose más. También se ve la solidaridad y el respeto entre los chicos.
Finalizamos a las 15.30 horas y volvimos para el colegio, en donde les obsequiamos a los chicos costarricenses Mary Paz, Gloriana y Arturo una bolsa con recuerdos de nuestro colegio. Se los vio emocionados.
Después los chicos fueron a una librería conocida y cercana al colegio para conseguir algunos libros que los chicos extranjeros tenían que llevar a su lugar de origen. Finalizaron la jornada merendando en la casa de una de las chicas con tortas fritas caseritas y mate.
¡Qué bueno que los chicos y sus familias sean excelentes anfitriones! Uno se siente orgulloso de todos...
Nos vemos mañana,
Pablo Spikerman

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